martes, 11 de marzo de 2008

Y ahora se habla del tiempo

Parece ser que hace muchos años las partidas de ajedrez no se limitaban con tiempo y podían durar lo que los jugadores aguantaran. Precisamente por eso se pasó a emplear un reloj de ajedrez ("reloj de juego" para no discrimarnos).

Así pues, originalmente el tiempo no determinaba el final de una partida, sino siempre la posición en el tablero.

Teniendo en cuenta lo anterior, entiendo que no tendría que resultar excesivamente sorprendente la reciente propuesta de Ben Seeley (que se puede encontrar en los foros británico y estadounidense, con varias decenas de respuestas) y que dice:

«If a player times out, but in a position in which there is literally no sequence by which they could lose (or if the worst possible sequence for them would be a draw), then they should be assigned that "worst possible" result. So, timing out in an unloseable position would give the timing-out player a win or draw, instead of being a time-out loss.»

http://games.groups.yahoo.com/group/NAOthelloTourneys/message/2609

Es decir, si un jugador pierde por tiempo, pero por el estado de la partida no hay ninguna secuencia por la que éste pudiera dejar de ganar (por fichas), tendría que ganar en vez de perder por tiempo.

En los casos más complejos habría que recurrir al uso de un ordenador, o bien sólo sería aplicable en el caso muy pocas casillas vacías (habría que fijar un número de casillas vacías máximo).

El principal inconveniente de esta propuesta es la dificultad de su aplicación. El jugador tiene que llamar a un árbitro (como si normalmente hubiera muchos), éste introducir la partida en un ordenador y mandarle que calcule, el ordenador determinar si sí o si no, y el árbitro dictar sentencia. En definitiva, ahora que lo he escrito, tampoco parece tan engorroso.

En cualquier caso, para simplificar, también otros han propuesto versiones descafeinadas. Las dos que me parecen más interesantes:

La primera es que no hiciera falta terminar el último movimiento dentro del tiempo asignado. En contra se arguye que el reglamento ahora es mucho más claro (para no perder hay que darle al reloj después del último movimiento antes de que se agote el tiempo) y no da lugar a interpretaciones diferentes.

La segunda, una evolución de la anterior, consistiría en que si se acaba el tiempo, terminar de jugar los movimientos forzados (no hay más que un movimiento posible) si los hay, y si de esta forma se termina la partida, se usa el resultado que se obtenga de completar estos movimientos.

El caso más claro sería el último movimiento. Imaginemos que sólo queda un movimiento, de blancas, y sobre el tablero hay 32 fichas negras y 31 blancas, al jugador de blancas le queda un segundo, pero sin ni siquiera llegar a colocar la ficha, y ya menos voltear, se le acaba el tiempo. Pues en este caso se jugaría este movimiento (obviando el tiempo) y las blancas ganarían (colocan una ficha y al menos voltean otra).

Esta última propuesta no podría dar lugar a interpretaciones diferentes y no parece excesivamente difícil de aplicar (aparte de darla a conocer a los jugadores).

Tras ver la propuesta original de Seeley, así como las respuestas, pensé que realmente la fuente del problema es que muchos jugadores (entre los que me podría incluir) no gestionan bien el tiempo del que disponen, lo cual es bastante normal, teniendo en cuenta que normalmente se juegan muchas más partidas con otros tiempos y sin voltear fichas (por Internet).

Por lo tanto, una solución alternativa consistiría en emplear incrementos de tiempo por movimiento. Por ejemplo, si una partida normal consiste en 25 minutos por jugador, sería equivalente emplear 20 minutos más 10 segundos por movimiento. Los relojes de juego digitales presentan esta función sin problemas, mediante dos métodos, el Bronstein y el Fischer. En el Bronstein los 10 segundos añadidos no son acumulativos (si sólo gastas 5, los otros 5 restantes no los conservas para los siguientes movimientos), mientras que en el Fischer, sí se acumulan los que no uses.

Obviamente el emplear uno de estos dos métodos sirve únicamente como una guía, como una referencia que ayudaría a los jugadores (a diferencia del ajedrez que se emplea también por otras razones), pues con un tiempo de fijo de 25 minutos, también el propio jugador puede dividir el tiempo de la misma forma que si empleara incrementos. Es decir, limitando las posibilidades de gestión del jugador estamos tratando de conseguir que el jugador no se tenga que preocupar tanto por el tiempo, pues sabe que incluso malgastándolo, dispondrá de un mínimo de 10 segundos para cada movimiento.

Obviamente, como toda limitación, no beneficia a quien sí gestiona perfectamente su tiempo.

Por otro lado, el uso de relojes digitales sería obligatorio. Ahora mismo no sé de cuántos relojes digitales y analógicos podemos disponer en un campeonato, pero supongo que será mitad y mitad. Es decir, que hasta que todos no sean digitales no se podría aplicar esta medida.

Para terminar, también se ha realizado otra propuesta sobre el tiempo. Concretamente sobre el tiempo empleado en partidas en Internet. Sería dividir la partida en tres etapas y dar diferentes tiempos para mover. En principio éstos tiempos serían determinados con el fin de evitar el uso de trampas en Internet.

Parece que la discusión en estos grupos está amainando, pero seguramente aún quedarán buenos mensajes por publicarse (esperemos).

1 comentario:

MartínSierra dijo...
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